domingo, 9 de septiembre de 2012

Monólogo sobre el amor, el génesis y lo eterno

Me gusta mirarte como si fueras una pregunta. No una de esas inútiles que estudia la filosofía, sino una difícil, un problema, un rompecabezas verbal, de verbo, de carne, al principio era el logos. Me gusta mirar y tratar de adivinar todo, pensar qué piensan tus manos, a dónde se dirigirán tus ojos, tus neuronas, tus pies al abandonar la estancia; con un amante, un amigo, una familia. Y de pronto la incertidumbre me ahoga, como un mar de almas de preguntas que nunca te haría en voz alta, que me jalan al fondo, al abismo de la cobardía.
Y de pronto escribes algo en una libreta, y de pronto hablas y no entiendo nada, y sin saber, sé algo mas de ti: que no eres común; la pregunta se reduce, me hago erudito, comienzo a serlo, todo empieza desde cero. Bang, el mundo; 0 km/h, un accidente; una semilla, un árbol; una costilla, Eva en camisón; un óvulo, todos. Somos ceros, todo fue ceros. Yo fui nada, y no tenia respuestas a ti, pregunta. Luego sumo, pero se que una respuesta nunca esta completa, siempre hay algo que agregar, otra pregunta, otra respuesta, otra mirada rápida  otro sueño, otra tu, otro yo, otro tu y yo caminando por la noche. Suena bien la otra realidad, otro pre-inicio, porque tiene que haber algo antes del inicio; los inicios deberían empezar por algo. Tú, yo, apenas nos dirigimos la palabra, nada mas allá del buenos días de salón, el adiós de estacionamiento, sentados, juntos pero separados; tu pensarás en algo que yo, dos sillas lejos, no sabré, y yo pensaré en mi ignorancia, en mi ignorancia de ti, en que tu eres pregunta y yo, tal vez, no sea respuesta.
Y el amor ¿porque empieza? una mirada, una palabra, deseo, coincidencia. Si es por la mirada, yo ya te quiero y tu has decidido no corresponderme, porque tus ojos... ¿Que miran tus ojos?. Si es las palabras, soy torpe y jamas podrías enamorarte de mi. El deseo... no. ¿Coincidencia? Coincidimos, a veces. ¿No es eso suficiente? ¿No deberías empezar a quererme solo porque nos hemos hallado en casuales lugares, a casuales horas y en casuales compañías? R= No. El amor nunca es coincidencia, tampoco conveniencia. Si acaso convivencia. Si tu aceptaras salir conmigo ahora, habría mas posibilidad de algo, que si solo llego un día y te digo palabras que te harán mirarme, y creer que quizá no he dormido bien, que he esnifado alguna sustancia. Ansia. Ansía.
Y cuando termine mi monólogo, caminarás a otro lado y jamás empezaremos; seremos un principio sin empezar, y al mismo tiempo un final. El alfa y el omega. Y que no te conozco, y que es muy pronto, que no es hora, es media hora temprano. Mírate, siempre es hora pero nunca es tiempo, llevo toda mi vida de conocerme y apenas hoy me vi al espejo y te vi en mis ojos, incrustada en el alma (y esto no tiene nada que ver pero apenas hoy noté el cuadro de lunares del que tanto hablaba Lorena). Y que el pre-inicio debe ser tan largo, tan infinito, que nunca llegue el principio, el génesis, que nunca tus dedos se entrelacen con mis dedos, y mis dedos jamas se entrelacen con tu cabello, y la piel, y la saliva, y los ojos... los parpados jamás se interpongan entre el beso a plena luz, y las platicas a oscuras.
Y yo pienso, y de pronto te levantas, y de pronto es suficiente de esperar, y creo que si aguanto unos segundos mas, caeré en el limbo del olvido. Abismo. No se que fuerza me impulsa, la fuerza del génesis que me pide a gritos comenzar, destinado al final, porque todo lo que empieza firma al mismo tiempo su contrato de muerte, y lo que nunca empieza es un triste y olvidado aborto. El amor cuando no empieza es solo eso: olvido, pero es igual cuando termina. Y te sigo, casi sales por la puerta, casi te pierdes en la vastedad del adoquin, del muro de piedra que se alza viejo, y te toco el hombro, y te pregunto, con palabras mas simples, no si quieres comenzar, sino si estas dispuesta a pelear contra esa ley de la naturaleza que dicta que todo lo que empieza debe terminar, porque el amor es un intento de eternidad, y somos eternos mientras amamos. "Oye, ¿Quieres ir por un café o algo?"
¿O algo? vaya que eres elocuente Govea. Sin embargo, te tomas tu tiempo y sonríes. Luego te miro como si fueras una pregunta.Yo, yo que aun no te comprendo. Sonríes. ¿Qué carajos significa eso?

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